El consejero de Educación del Gobierno de Aragón, Felipe Faci, y el presidente de la Asociación de Padres de Niños Oncológicos de Aragon (Aspanoa), Gabriel Tirado, han firmado esta mañana un convenio de colaboración para reforzar la atención educativa que reciben los niños y adolescentes con cáncer.

Gabriel Tirado (Aspanoa) y Felipe Faci (consejero de Educación)
Gabriel Tirado, presidente de Aspanoa, y Felipe Faci, consejero de Educación, durante la firma del convenio celebrada en las instalaciones del Departamento.

Los objetivos que busca el acuerdo son, por una parte, entender la atención educativa durante la enfermedad como parte del tratamiento terapéutico, además de apoyar emocionalmente y contribuir a la mejora de la calidad de vida del alumnado. El acuerdo busca también garantizar la continuidad del proceso de enseñanza-aprendizaje en el centro educativo en que se halla matriculado el menor con cáncer mediante una respuesta inclusiva que le permita seguir siendo un alumno más en el aula. No obstante, esto debe ser compatible con una atención educativa individualizada durante el periodo de enfermedad o convalecencia.

El convenio contempla la necesidad de asesorar y apoyar a las familias facilitando la información educativa necesaria sobre la evolución de su hijo o hija; facilitar la reincorporación de este alumnado a su centro educativo una vez superado el cáncer actuando, si es necesario, para paliar las consecuencias de las secuelas físicas, emocionales, sociales o cognitivas; y potenciar, apoyar y difundir experiencias y proyectos de innovación para la educación inclusiva del alumnado ausente del aula por causa del cáncer.

Con el objeto de hacer viable el convenio, ambas instituciones se comprometen a realizar actuaciones de sensibilización para el correcto tratamiento educativo del cáncer infantil y juvenil; a coordinar y transmitir información entre los profesionales de ambas instituciones atendiendo al interés superior del niño; a colaborar en la formación del profesorado, otros profesionales y voluntariado sobre el tratamiento educativo del alumnado con cáncer; a actuar sobre las secuelas del cáncer (facilitando el refuerzo educativo en aquellos casos en los que, en el momento de la reincorporación al centro educativo, haya un desfase curricular derivado de las circunstancias de escolarización que conlleva el cáncer); y a acompañar a las familias, entre otras medidas.