Mª ROSA ARRÓSPIDE. Zaragoza | "¿Qué es la vida? Una ilusión; una sombra, una ficción. Y el mayor bien es pequeño. ¡Que toda la vida es sueño y los sueños, sueños son!" Con los últimos versos de Segismundo se podría resumir lo que ayer por la mañana se vivió en La Romareda alrededor del fútbol que ofrecieron los veteranos del Real Zaragoza y del Sevilla. Un estadio unido por una causa: hacer un sueño realidad y que la lucha contra el cáncer infantil siga día tras día.

Con tan solo dos euros, el coste de las entradas, las cerca de 21.000 personas que asistieron a disfrutar con el partido benéfico organizado por Aspanoa van a hacer posible la mejora de la calidad de vida de los niños que sufren la enfermedad. Además, el 4 a 1 del marcador, a favor de los veteranos del Real Zaragoza, hizo perfecta la jornada.


El partido comenzó con el saque de honor del periodista José María García que recibió los cálidos aplausos del público. A continuación, los voluntarios y los niños de Aspanoa dieron las gracias y de este modo los jugadores veteranos del Real Zaragoza y del Sevilla salieron al terreno de juego para recordar otros tiempos. "Es un partido muy emocionante y después de tantos años… la ilusión y las ganas son más grandes", aseguraba Salillas, autor de dos de los cuatro goles que marcó el Real Zaragoza. Los otros fueron anotados por Loreto, a los pocos minutos de comenzar el espectáculo, y por Lalo.

Los goles, el juego o el resultado final pasaron a un segundo plano. La Romareda celebró los tantos de los de casa y los del Sevilla, al fin y al cabo como decía el campaña publicitaria de Aspanoa, los goles se metían en contra del cáncer.

Lo verdaderamente importante se encontraba en las gradas. El ambiente se animó con la charanga Unión Musical de Torrero y la afición respondía cantando y tocando las palmas. Familias enteras disfrutaron de la mañana del domingo. Los padres llevaron a sus hijos para que disfrutasen de la actividad y conociesen y fuesen partícipes de la causa de Aspanoa. Así, los más pequeños veían el fútbol no solo como su deporte preferido, también eran conscientes de que estaban ayudando con su presencia. "He venido con mi hermano porque sabemos que es un partido benéfico para los niños que tienen cáncer", explicaba Jorge Aínsa, de 10 años.

Al final del partido se sortearon ocho abonos infantiles para ver jugar, en Primera División, al Real Zaragoza. Las manos inocentes fueron niños afectados de Aspanoa.

Objetivo cumplido

Durante las dos horas que duró la actividad, el espacio del estadio de la capital aragonesa se llenó de ilusión. Unos cumplieron su sueño de regresar a jugar en La Romareda. "Es muy especial este día porque podemos ayudar a las familias con lo que nos gusta. Pero es doblemente especial para mí ya que es la primera vez que juego desde que me retiré", comentó el portero Láinez, que fue acompañado por su hijo pequeño.

Otros se emocionaron al ver jugar a las viejas leyendas del Real Zaragoza. "Venimos todos los años para ver a los veteranos, sobre todo a Aguado", confesaron los mellizos Pablo y Javier Serrano, de 12 años, que estaban en las gradas de La Romareda disfrutando del partido.

Aunque todos los asistentes no olvidaban cuál era la causa esencial: apoyar a Aspanoa que lleva con la labor desde 1988. El objetivo se cumplió. "La solidaridad de los aragoneses siempre nos acompaña, y en esta ocasión supera a las anteriores con las 21.000 entradas vendidas", explicó Miguel Casaus, presidente de Aspanoa. "El resultado ha sido extraordinario para nuestras familias y estamos muy satisfechos y contentos con la respuesta de la gente", continuó el presidente de la asociación que cada año atiende a 35 nuevos casos.

Con este ya son trece los años que el sueño de Aspanoa se hace realidad y consigue el apoyo que necesita para seguir con su lucha por la vida de sus niños. Este dinero servirá para invertir en el apoyo psicológico que la asociación ofrece en su sede. Así como para organizar actividades, excursiones y fines de semanas en el campo para que los padres y los pequeños puedan desconectar del problema.